jump to navigation

La Gran Fiesta [Cuento] Mayo 24, 2008

Posted by Francisco Sandoval in General.
Tags: ,
add a comment

Buscando un archivo, encontre este y lo recorde a los tiempos. Un cuento hecho en el extinto nivel básico, para un concurso de cuentos de navidad. Al final quedo en tercer puesto. Después de todo es bastante simpático, y la mayoría de la idea del mismo fue dada por mi madre. Ojala y les agrade.

Cierto día el amor decidió organizar una gran fiesta, buscó el lugar más apropiado y escogió el bosque, le encantó porque lo encontró en completo silencio, y se dijo: Estoy cansado del bullicio de los hombres, les cuesta callar en los momentos difíciles, en las penas amargas y en los goces íntimos, hablan para balbucear calumnias y alabanzas excesivas, expresan pareceres hirientes y demuestran en su conversación vanidades de un corazón que se aleja.


Estoy rodeado de un ruido ensordecedor. Ese ruido impide escucharme a mi mismo y a los demás. Silencio, silencio es lo que necesito y aquí lo he hallado, preparé mi fiesta.

Revistió el bosque de vida, mas la flor no se hizo esperar y abrió sus pétalos en silencio, la enredadera trepó a lo alto, las ramas y arbustos se extendían sigilosos proporcionando abrigo a tiernos pajarillos que trinaban alegres, el agua se deslizaba cristalina pero sosegada, hermosas mariposas de colores múltiples revoloteaban sobre las flores. El sol desplegaba sus rayos en aquella tarde, iluminando tan hermoso lugar. ¡Qué silencio! Todo era paz y a la vez expresión de vida. Observó nuevamente el sitio, y el amor se dijo: todo está preparado, haré una invitación y esperaré que lleguen a mi fiesta.

Salió el amor por las calles de las ciudades, por los campos y en fin, recorrió todos los lugares bulliciosos y silenciosos porque quería invitar a todo el mundo, fijó la fecha y se retiró a su singular bosque a esperar que llegara el momento indicado; y con mucha paciencia, contemplando el despliegue de hermosura que tenía a su alrededor, pasó el tiempo hasta que arribaron sus invitados.

El primero en llegar fue el odio, pero al encontrar tanta paz se incomodó, la venganza no pudo entrar. La envidia apareció pero se juntó con el odio y decidieron dejar ese lugar. Llegó el egoísmo, mas se sintió muy acompañado y huyó a la montaña. La avaricia no encontró lugar donde posarse, la mentira creyó haber hallado el sitio perfecto y lo contempló, pero dándose cuenta de que era realmente hermoso se sintió frustrada y escapó.

Llegó también la pereza, al principio pensó que estaría muy bien, mas al observar la actividad de las flores, los pájaros, las mariposas, el agua y todo lo que le rodeaba; entonces se dio cuenta que eso en realidad no era para él, y se retiró para seguir su vida descansando, sin hacer nada productivo. El orgullo, al llegar al bosque, encontró sólo al amor, quiso convencerlo de que nadie lo acompañaría fuera de él, pues lleno de vanidad, pensaba que sólo él podría estar al lado del amor en un lugar tan silencioso. ¿Y la duda? En verdad ya estaba por los alrededores y fue una de las que primero llegó, pero aun no decidía si debería entrar o no.

No obstante el amor murmuraba, se que llegará la hora en que se quedarán todos mis invitados y será la más hermosa y larga fiesta que no terminará jamás.

Y así fue, el optimismo no tardó en llegar, saludó con una gran sonrisa y pasó, luego ocupó un lugar escondido, no se le podía ver en ningún lado, pero se experimentaba por todas partes.

La humildad recorrió encantada el lugar, cuando se encontró la violeta se posó sobre ella, este es mi sitio, dijo con seguridad.

La solidaridad miró hacia el arroyuelo, pues este se deslizaba alimentando las plantas y las aves, que compartían gustosas en silencio; y se convenció de que aquel era el lugar adecuado para él.

La alegría quería estar en donde todos la tuvieran y decidió ocultarse en los rayos del sol. Llegó la paz y jubilosa intercambió emociones con la fe con quien luego decidió ascender al cielo pues querían desde lo alto llegar a todos los hombres.

El perdón se unió al amor quien manifestaba: sé que llegarán más invitados, esperemos, tal vez regresen los primeros. Y continuando el diálogo dijo el perdón: si llega el odio yo pondré mi gracia y entonces él quedará convertido en amor; mientras esto sucedía gozosa desplegaba sus encantos la recién llegada, era la amistad, abierta, sincera y con su advenimiento comenzó la fiesta puesto que donde hay un verdadero amigo los sueños se hacen realidad, pues su lenguaje preferido es el silencio, su característica el olvido.

De pronto llegó la noche, pero era diferente a todas las demás, no se podría describir la felicidad que experimentaban. Todo el mundo estaba de fiesta, el cielo dispuso miles de brillantes luceros y uno más resplandeciente fue a posarse directamente sobre el amor, y llegó inesperadamente con aquella radiante luz un ser hasta el momento desconocido que quiso dar la vida por amor, y se unieron todos los invitados, se escuchó un coro celestial que irradiaba paz, alegría, esperanza, también acudieron los hombres como atraídos por un imán y alabaron y cantaron, dieron gracias y todo fue maravilloso.

Era un ser extraordinario que conociendo la miseria y la debilidad del mundo entero quiso rebajarse para igualarse al hombre, quiso hacerse pobre siendo rico, quiso ir como cordero mismo al matadero siendo inocente. Era la señal para la alegría y el amor, quienes sintiéndose realizados con la presencia de tan esplendido ser cantaron contagiando a todos los invitados con su júbilo y fue así que todos salieron juntos del bosque e inundaron el mundo entero con su alegre armonía. El día se unió a la noche. Nada en el mundo era comparable a ese momento, todo el que escuchaba aquel canto angelical, era inundado de una paz interior, profunda y auténtica.

Lo más asombroso de este día es que ya hace más de veinte siglos que sucedió y el amor sigue feliz y satisfecho. Aún sigue recorriendo el mundo con entusiasmo, con justicia, con servicio, sigue entregándose plenamente.

Todos los hombres en el mundo, sin excepción, al encontrarnos con el amor sentimos que nuestra conciencia se renueva y nos volvemos más buenos, inocentes, sencillos y humildes; basta que lo aceptemos y de él recibimos la fortaleza para rechazar la pereza, el odio, la venganza, la mentira, en fin todos los sentimientos negativos que nos hacen infelices.

Desde aquella noche en que se unió lo divino a lo humano, todos experimentamos una gran alegría porque alcanzamos a comprender que sólo se vive el tiempo en que se ama.

Si aún no has encontrado el amor buscado, porque si pasas un día sin amar lo has perdido, y si padecéis por amor, amad más todavía; si mueres no importa, ¡morir de amor, es vivir!